dimarts, 17 de març del 2015

DEVOCIÓN

DEVOCIÓN

Saberte adorar, Poesía, como a parte de mi vida,
saber que eres la alborada que nace todos los días,
saber que sin ti nunca sería la mujer valiente que medita
sobre las cadenas de la noche que adultera, fría, la esencia.

Pero vives en mi pecho y en mi alma moras
y siento tu silencio y tus latidos que brotan
del manantial en que te transformas cuando te vistes
de la hermosa musa que me enloquece y me sosiega.

Eres tú, Poesía, el cariño que mi alma guarda
a este mundo que conmigo vaga, valiente…,
temeroso del dolor que le inflige el poderoso
que nunca permite que marche solícito y feliz.

Pero ahí estás tú, Poesía amada, tú consigues
que la llama arda y que el hielo no escarche el orbe.
Por eso soy tuya, Poesía amada, dolor de mi corazón,
alegría en las ligeras entrañas dispuestas a cantarte.

Saber adorarte, mi Poesía, excelso don del ser humano,
saber reverenciarte como reina de mi espíritu que te reclama,
saber decirte en sueños que mi alma llora cuando me ignoras…
Saber amarte desesperada y que no me olvides nunca, mi amada.

Maria Oreto Martínez Sanchis