dissabte, 21 de març del 2015

PISOTEADA


PISOTEADA

Me persiguen los sueños en las noches de luna,
esos sueños que huyeron de mi alma entregada,
esos sueños alados de mi alma encantada
que hoy solo son misterios que el satélite acuna.

El amor fue la risa
que brotaba en mis labios
y no había resabios,
los barría la brisa.
Mi voluntad sumisa
solo a ti te otorgaba
el maná que adoraba
como dulce premisa.

Y me correspondías
como ardiente castrato,
que con todo boato
me tomaba en orgías.
Y eran manos arpías
las que me acariciaban
y de mi flor brotaba
el sol del mediodía.

Pero tú te alejaste como Febo de Noche
y solo contemplé tu varonil espalda.
No fuiste tú Edith, la de mirada calda…
Mi boca no escupió ni un infausto reproche.

Hoy recuerdo Sodoma, nuestra orgía y placer,
y evoco a Edith, la intrusa, que en sal se convirtió.
Me pregunto anhelante: si el amor existió,
¿por qué sin pleitesía hollaste mi querer?