Ánimas que vagáis
Como oscuros secretos,
Tenebrosas sin saberlo,
¿Dónde vais?
¿Qué buscáis en un mundo
Que os está prohibido?
Vuestro dolor causa espanto
A aquél que anida en el mío,
Al preguntarse sin saber
Qué será de su ser
Al traspasar los límites
Que le impone la Hechicera.
Porque sólo un encanto es
La vida que disfrutamos.
Sólo deleite es,
con olas de sufrimiento.
De esta existencia,
Sólo una cosa es verdad:
Que la dama con su guadaña
No dejará de llegar.
Los que viven en el dolor,
La añoran como salvadora.
Desean que la Guadaña
Cercene sus recuerdos,
Sus momentos de felicidad imposible.
Pero, ay, los felices y discretos
Desean que duren siempre
Esos brillantes momentos.
Pero la Guadaña es caprichosa
Y siempre se lleva
A aquél que desea pervivir
Hasta el último aliento