Aquella noche en que nos conocimos
fue para mí un sueño hecho realidad.
Observé tu mirada alegre,
tu sonrisa franca, tu gesto leve...
Pensé que nunca volvería a despertar.
Abrí los ojos, sonreí dichosa,
tu mirada me entregaba el corazón.
Lo acepté gozosa, oh dulce amor mío,
mi sonrisa te ofrecía mi cariño
para juntos desgranar el amor.
Pasó el tiempo hermoso,
el de los bellos sueños,
ese que no querríamos olvidar.
La dorada aurora
de los viejos tiempos
en negro luto se ha tornado ya.