A Ximo
Eras las pupilas azules
Cuya luz alumbraba mis días.
Eras el compañero
Cuyas miradas hacían vibrar
Mi corazón ilusionado.
Y me quedé sin ti
Cuando acababa el verano,
Cuando los pajarillos
Emprendían el vuelo
A la búsqueda de otros nidos.
Y me quedé sin ti,
Sin saberlo, sin esperarlo...
El sueño de amor se fundió
Con la tierra, nuestra madre.
Y lloré, me desesperé, sufrí.
Y vagué como ánima errante
A la búsqueda de consuelo,
Encontrando el olvido virtual,
Ese olvido que consiguen
Los espíritus solitarios y tristes.
Y te reencontré en estas pobres letras,
Sentí tu hermosa mirada en mi nuca,
Como si leyeras este mi poema.
Y supe, por fin, que nunca me dejarías
Y que tu cariño me seguiría
Hasta mi último aliento