Clara oscuridad de plenilunio
cuyo reflejo me acompaña
soñoliento sobre un mar de plata.
Estrellas parpadeantes que iluminan
mis noches en vela cerca del mar.
Rumor de olas danzarinas
al compás del viento que las transforma
en cataratas de espuma blanca
sobre fondo gris.
Soledad. Leve ruido. Calma.
La belleza de los sueños
surge del suave movimiento
de la danza rítmica de las olas.
Entre brumas adivino cómo rompen
sobre la arena iluminada por el Universo.
Entre brumas adivino cómo, mar adentro,
se vuelven a formar, misteriosas, alocadas.
Y así una vez y otra vez,
y muchas veces más…,
hasta que caigo rendida de fatiga,
hundida en el pozo diáfano de los sueños