dijous, 14 d’octubre del 2010

AMADO MÍO

Amado mío:


Ya no vivo de recuerdos.

Me costó acostumbrarme

a tus ausencias,

a las noches sin placer

en la oscuridad diáfana

de mi habitación solitaria.

A través de la ventana

contemplaba el firmamento

rebosante de estrellas silentes

como mis pensamientos.

La certeza de la luz

había iluminado mi espíritu,

para descubrirme que el amor

no muere cuando un amante se acobarda.

Sólo se esfuma

cuando deja de ser un anhelo compartido .

No vivo de recuerdos.

Sólo te guardo en el cofre de mi corazón

como un dulce sueño perdido.







Maria Oreto Martínez Sanchis