diumenge, 3 d’octubre del 2010

EL NARANJO ENFERMO


Naranjo enfermo de sed

a las orillas del Júcar,

¡quién pudiera darte a sorbos

toda el agua que reclamas!

Tus hojas amarillentas

son la insignia que delata

el maltrato que la sequía

inflige a tu pobre vida.

Tu tronco, antes erguido,

soberano y caprichoso,

sollozando y suplicante,

sin fuerzas suelta a sus hijos.

Pobres frutos esparcidos

sobre la tierra agrietada,

que llora, clamando a gritos,

toda el agua que le falta.

¡Pobre mi tierra del Júcar,

explotada y humillada

por aquellos que te quitan

el agua que te sobraba!