Gotas de rocío
para un alma herida,
para que cicatrice
la llaga encendida
de aquellos que sufren
su pena a escondidas.
Para que exhalen al aire
con valor sus miedos,
para que el mundo
escuche su dolor
sin tedio.
Para que en sus sueños,
llenos de melodía,
alcancen la dicha.
Y su despertar
sea una proclama
de un mundo nuevo
de felicidad infinita.

