dissabte, 23 d’octubre del 2010

A TI Y A MÍ


Sólo nos queda el recuerdo


y compartir el adiós,

aroma de horas inciertas

que estremece mi corazón.

Y es que el amor no huye,

sólo se le deja escapar.

Silentes miradas reflejan

la ausencia de comunicación.

¿Por qué se desvanece el mundo

que pensábamos compartir?

¿Por qué nuestros caminos se bifurcan

para no confluir?

Nuestro espíritu, caprichoso,

abandona cual juguete herido

al dulce pájaro abatido

que un día, celoso, amó.

Jugarretas del destino

que nunca pensamos vivir.

El dulce hado añorado

nos ha separado ya

en dos mundos olvidados.